El Gran Inquisidor
El Gran Inquisidor En el presidio habÃa algunos reclusos procedentes de la aristocracia. En primer lugar, cinco polacos. De ellos hablaré en otra ocasión más especialmente. Los penados les tenÃan un odio feroz a los polacos, más que a los deportados rusos de sangre azul. Los polacos (me refiero únicamente a los delincuentes polÃticos) eran con ellos de una cortesÃa refinada, de una delicadeza ofensiva, llena de despego, y jamás se atenÃan a disimular bien con los penados su diferencia de clase, lo que aquéllos comprendÃan claramente, pagándoles en la misma moneda.
Yo necesité cerca de dos años para vencer el desvÃo de algunos reclusos. Pero en su mayorÃa acabaron todos por cobrarme afecto y reconocer que yo era un buen hombre.