El Gran Inquisidor
El Gran Inquisidor No obstante estar ya aquéllos privados de todos sus derechos civiles, y en un todo punto equiparados a los demás presos —éstos no los reconocÃan jamás como a sus camaradas—, no lo hacÃan asà con ninguna intención deliberada de ofenderlos, sino de un modo totalmente ingenuo, inconsciente. Sinceramente nos consideraban aristócratas, no obstante complacerse ellos mismos en zaherirnos por nuestra caÃda.
—¡No; ahora basta; estate quieto! Los tiempos cambiaron; ayer Piotr cruzaba Moscú en triunfo; hoy Piotr tasca el freno muy mansito —y demás cosas igualmente amables.
Contemplaban, compadecidos, nuestro sufrimiento, que tratábamos de ocultarles. Particularmente, nos hacÃan ver al principio, en el trabajo, que no tenÃamos tantas fuerzas como ellos y que en modo alguno podÃamos ayudarles. No hay nada más difÃcil que adquirir prestigio con la gente (sobre todo con gente como aquélla) y ganarse su afecto.