El idiota
El idiota —Comprendo. Me ha confesado usted ingenuamente que no compartÃa mi opinión y ahora quiere consolarme. ¡Ja, ja, ja! Es usted un verdadero niño, prÃncipe. Pero noto que me trata usted como a… como a una taza de porcelana. No importa, no importa, no me ofendo por ello… Hemos tenido una conversación muy estrafalaria. A veces es usted un verdadero niño, prÃncipe, lo repito. Además, sepa que yo preferirÃa ser cualquier cosa antes que un Osterman, porque siendo un Osterman no valdrÃa la pena el resucitar de entre los muertos… Veo que urge que yo muera lo antes posible. De lo contrario, yo mismo… Ea, me voy. Adiós… A propósito: ¿qué manera de morir le parece mejor? Quiero decir la más virtuosa. ¡Hable!
—La que consiste en desaparecer antes que los demás, perdonándoles su dicha —repuso Michkin en voz baja.
—¡Ja, ja, ja! ¡Ya sabÃa yo que dirÃa usted algo parecido! Pero usted… usted… ¡Ustedes, las personas elocuentes…! Hasta la vista, hasta la vista…