El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La generala decidió para sí que aquel partido era inaceptable, y al acostarse se juró que, mientras ella viviese, el príncipe no se casaría con Aglaya. Al día siguiente se levantó con igual idea. Pero en la comida, entre doce y una, surgió una singular contradicción en sus sentimientos; Aglaya, interrogada por sus hermanas acerca de Michkin, habíales respondido fría y altanera:

—No le he dado jamás palabra alguna ni le he considerado en mi vida como futuro marido. Me es tan indiferente como cualquier otro.

Lisaveta Prokofievna no pudo contenerse y exclamó con tristeza:

—No esperaba eso de ti. Bien sé que es un partido imposible, y agradezco a Dios que estemos de acuerdo en ello; pero tu lenguaje no es el que yo esperaba. Presumía otra cosa de ti, Aglaya. Ayer yo habría puesto en la puerta con gusto a todos nuestros visitantes, menos a él. ¡Figúrate lo que será ese hombre a mis ojos!

Se interrumpió, temiendo haber hablado a exceso. Pero ¡si hubiese sabido lo injusta que en aquel instante era con su hija! En el ánimo de Aglaya todo estaba decidido ya: también ella esperaba su hora, la hora de la solución decisiva, y la menor palabra imprudente, la más mínima alusión a aquello, le hería profundamente el corazón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker