El idiota
El idiota —Según creo —manifestó—, el ataque que ha puesto en peligro la vida del general procede sobre todo del terror que le ha causado su falta, lo cual acredita en verdad un alma poco vulgar.
Los ojos de Kolia relampaguearon.
—Gania, Varia y Ptitzin son unos malvados. No pienso reñir con ellos, pero desde ahora ellos y yo seguiremos caminos diferentes. ¡Qué sensaciones he experimentado desde ayer, prÃncipe! ¡Qué lección para mÃ! Ahora me hago cargo de que estoy obligado a mantener a mi madre. Es verdad que Varia le da casa y comida, pero…
Acordóse de que le esperaban, se levantó, pidió apresuradamente a Michkin informes sobre su salud, y cuando los hubo conocido dijo bruscamente:
—¿No hay más? He oÃdo decir que ayer… Pero no tengo el derecho de… De todos modos, si necesita usted en cualquier caso un servidor leal, aquà lo tiene. Ninguno de los dos somos felices, prÃncipe… ¿verdad que no? No le pregunto, dispense… No quiero preguntarle…