El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VII

Cuando Michkin dejó de hablar todas las que le oían le miraron jovialmente, incluso Aglaya; pero la que más satisfecha se mostró fue Lisaveta Prokofievna.

—¡Ea, ya le hemos examinado! —exclamó—. Vosotras, hijas, os proponíais protegerle en calidad de pariente pobre, y he aquí que él apenas se digna aceptar vuestra protección, y aun esto con la advertencia previa de que os visitará poco a menudo. De modo que hemos quedado burladas, e Ivan Fedorovich más que nosotras aún. ¡Me alegro mucho! ¡Bravo, príncipe! Se nos había encargado hacerle un examen… Lo que ha dicho usted de mi cara es la pura verdad: yo soy una niña y lo sé. Lo sabía antes de que usted lo dijera y usted ha definido mi pensamiento en una palabra. Creo que su carácter es absolutamente semejante al mío y que nos parecemos como una gota de agua a otra, lo que me satisface mucho. La única diferencia consiste en que usted es hombre y yo mujer; que usted ha estado en Suiza y yo no.

—No te precipites, maman —dijo Aglaya—. El príncipe ha declarado que tenía sus motivos para hablar con esa franqueza y que no lo hacía por ingenuidad.

—¡Sí, sí! —apoyaron, riendo, las otras dos jóvenes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker