El idiota
El idiota —¿No ha oÃdo usted hablar de los Rogochin? —interrogó con viveza el joven de los cabellos negros.
—No; no conozco a casi nadie en Rusia. ¿Se llama usted Rogochin?
—SÃ; Parfen Semenovich Rogochin.
—¿Parfen Semenovich? ¿No será usted uno de esos Rogochin que…? —preguntó el empleado con súbita gravedad.
—SÃ; uno de esos —interrumpió impacientemente el joven moreno quien, desde el principio, no se habÃa dirigido al hombre granujiento ni una sola vez, limitándose a hablar únicamente con Michkin.
El empleado, estupefacto, abrió mucho los ojos y todo su semblante adquirió una expresión de respeto servil, casi temeroso.
—¡Cómo! —prosiguió—. ¿Es posible que sea usted hijo de Semen Parfenovich Rogochin, burgués notable por derecho de herencia y que murió hace un mes dejando un capital de dos millones y medio de rublos?