El idiota
El idiota Michkin fue recibido por una doncella (pues Nastasia Filipovna sólo tenía mujeres a su servicio), que oyó el nombre del joven sin manifestar sorpresa alguna, no sin bastante extrañeza por parte de él. La sirvienta no vaciló un solo segundo ante las sucias botas de Michkin, ni ante su sombrero de anchas alas, ni ante su capote sin mangas, ni ante su aspecto turbado. Después de ayudarle a quitarse el abrigo, hízole pasar a una salita de espera y entró a anunciarle.