El idiota
El idiota A la sazón ya era tarde. Faltaba poco para las dos y media, y Michkin no encontró en casa al general Epanchin. Después de dejar su tarjeta, resolvió ir a la fonda «Los Dos Platillos» y preguntar por Kolia, proponiéndose encargar que entregasen al muchacho una nota suya en caso de no hallarle. En «Los Dos Platillos» manifestaron al príncipe que Nicolás Ardalionovich había salido por la mañana. «Si por casualidad viene alguien preguntando por mi —había indicado al marchar— díganle que probablemente volveré a las tres. Si a las tres y media no estoy, será que habré ido a Pavlovsk, a comer con la generala Epanchina». El príncipe resolvió esperar y para entretener el tiempo pidió de comer.