El idiota
El idiota —¡Oh! ¡Esto es demasiado! —protestó Ivan Federovich, en el colmo de la indignación.
—Basta, Kolia —dijo Michkin, con voz implorante.
Se oían exclamaciones por todas partes. Lisaveta Prokofievna, que sólo lograba contenerse a costa de un violento esfuerzo, ordenó:
—¡Qué se lea! ¡Qué se lea, pase lo que pase! Si se suspende la lectura, príncipe, reñimos tú y yo.