El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Perdonen, señores —se apresuró a excusarse Michkin—. Les ruego que me dispensen. He creído mejor obrar por ambas partes con entera sinceridad; pero si prefieren que se obre de otro modo… Respondí a Tchebarov que, como no estábamos en San Petersburgo, yo iba a encargar a un amigo que aclarara el asunto, del cual yo enviaría más adelante noticias a usted, señor Burdovsky. No vacilo en decirles, señores, que fue la intervención de Tchebarov en este caso lo que me hizo sospechar que se trataba de un engaño. No se ofendan de mis palabras, señores. ¡No sean tan susceptibles, por amor de Dios! —exclamó el príncipe, viendo que Burdovsky se irritaba de nuevo y que los otros comenzaban a protestar otra vez—. Si les digo que consideraba el asunto como un engaño, nada en ello les afecta personalmente. Yo no conocía a ninguno de ustedes; ignoraba sus nombres, y sólo formé opinión sobre Tchebarov. Hablo en general… ¡Si supiesen la cantidad de engaños de que me han hecho objeto desde que heredé los bienes que poseo!

—Sí; es usted asombrosamente cándido, príncipe —observó, irónico, el sobrino de Lebediev.

—Y, con todo, es príncipe y millonario. Quizá tenga usted, en efecto, un corazón sencillo y bondadoso, pero no puede eximirse a la ley general —dijo Hipólito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker