El idiota
El idiota «No piense nada de mÃ, por amor de Dios. No crea que me humillo por escribirle asÃ, o que soy de esos seres que encuentran placer en el rebajamiento y hasta se rebajan por orgullo. No, yo tengo también mis consuelos, si bien me serÃa difÃcil explicárselos. Casi no comprendo yo misma cuáles son. Pero sé que no me puedo humillar, ni aun por orgullo. Y soy incapaz de sentir la humildad de un corazón puro. Por consecuencia, no me humillo en nada.