El idiota
El idiota —PermÃtame continuar, Bárbara Adalionovna. Naturalmente, yo no puedo querer ni respetar al prÃncipe, pero reconozco que es un hombre esencialmente bueno… aunque un poco ridÃculo. En todo caso, no tengo razones concretas para odiarle. Cuando su hermano me instigaba contra él, yo guardaba silencio, esperando ser el último en reÃr al desenlazarse todo. Estaba seguro de que Gabriel Ardalionovich, al hablar conmigo, no sabrÃa refrenar su lengua y me harÃa las más imprudentes confesiones. Y asà ha sucedido… Callaré ciertas cosas… sólo por respeto a usted, Bárbara Ardalionovna. Una vez explicado cómo no fue fácil hacerme caer en una trampa, le diré por qué he engañado a su hermano. No vacilo en confesar que lo he hecho por odio. Al morir (porque voy a morir, a pesar de haber engordado, según ustedes), al morir me parece que ascenderé más tranquilo al ParaÃso si logro antes poner en ridÃculo al menos a uno de los representantes de esa numerosÃsima clase de hombres que me ha hecho imposible siempre la existencia, a los que he aborrecido durante toda mi vida, y de los que su muy estimado hermano encarna maravillosamente el tipo. Le odio, Gabriel Ardalionovich, aun cuando le parezca asombroso, únicamente porque es usted el modelo, encarnación, personificación y cúspide de la vulgaridad más insolente, más pagada de sà misma, más trivial y más repugnante. Simboliza usted la vulgaridad pomposa, la vulgaridad que no duda de nada y se siente dueña de sà en su olÃmpica serenidad. ¡Representa usted la quintaesencia de la vulgaridad! Está usted predestinado a que nunca, ni en su cerebro ni en su corazón, nazca una sola idea o un solo sentimiento personal. Y por ello es usted envidioso. Aun teniendo la firme convicción de que es usted un genio, la duda acude a su ánimo en ciertos momentos sombrÃos y entonces siente usted una cólera y una envidia inconmensurables. En su horizonte hay todavÃa puntos oscuros, pero desaparecerán cuando se convierta usted en un necio completo, lo que no tardará en ocurrir. En todo caso, se presenta ante usted un camino largo y variado, aun cuando no puedo decir que alegre, lo cual me complace mucho. En primer lugar, no conseguirá a cierta persona…