El idiota
El idiota —¡Ese autor! También yo me he indignado. Incluso le escribà y… No me acuerdo de más en este momento. ¿Me preguntaba usted si el servicio me daba muchas ocupaciones? No. Aunque nombrado paje de Cámara, yo no lo tomé en serio. Napoleón perdió muy pronto las esperanzas de granjearse las simpatÃas de los rusos y como me habÃa tomado a su servicio por razones polÃticas, sin duda habrÃa concluido olvidándome… de no haberme tomado mucho afecto. Puedo decirlo con justicia. También yo lo experimentaba por él. El servicio se reducÃa a poca cosa: ir a veces a palacio y acompañar al emperador cuando paseaba a caballo. Yo montaba bastante bien. Napoleón salÃa generalmente antes de comer. SolÃamos acompañarle Davout, yo, el mameluco Roustan…
—Constant —rectificó Michkin casi involuntariamente.