El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hipólito había abordado a Michkin proponiéndose embromarle un poco acerca de su cara de felicidad, pero, cambiando de idea repentinamente, comenzó a hablar de sí mismo, extendiéndose en recriminaciones difusas y bastante incoherentes.

—No puede usted imaginar —acabó— hasta qué punto es toda esa familia de Ivolguin irascible, egoísta, mezquina, vanidosa, ordinaria. ¿Sabe que me habían recibido en su casa sólo a condición de que me muriese lo antes posible? Ahora están furiosos porque no me muero, sino que mejoro… ¡Qué farsantes! Apuesto a que no me cree.

Michkin no contestó.

—A veces —continuó Hipólito con negligencia— se me ocurre incluso pensar en volver a su casa, príncipe… ¿No cree usted capaces a aquellas personas de ofrecer hospitalidad a un hombre a condición expresa de que muera cuanto antes?

—Yo pensaba que tenían otros propósitos al invitarle.

—Ya veo que no es usted tan ingenuo como se suele decir. No tengo tiempo ahora: sino le revelaría ciertas cosas concernientes a ese Gania y a sus esperanzas. Están minándole el terreno, príncipe, se lo están minando. Es una compasión verle tan tranquilo… Pero no podía suceder de otro modo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker