El Jugador
El Jugador —He oÃdo, sÃ, una voz de mujer que llamaba en ruso, pero ignoro a quién se dirigÃa. Aguarde; veo ahora de dónde salen los gritos—indicó Mr. Astley—, es esa mujer que está sentada en ese gran sillón y a la que unos criados acaban de transportar a la terraza. Ah, tras ella llevan maletas, lo cual prueba que acaba de llegar.
—Pero, ¿por qué me llama a m� Vea cómo grita de nuevo. Mire, nos hace señas con las manos.
—Ya veo que nos hace señas —dijo Mr. Astley.
—¡Alexei Ivanovitch, Alexei Ivanovitch! ¡Dios mÃo, qué torpe!—gritaba una voz chillona en la terraza del hotel.
Corrimos hacia la entrada. Llegué a la terraza y… los brazos me cayeron a lo largo del cuerpo a causa de la sorpresa. Mis pies quedaron como clavados en el suelo.