El Jugador
El Jugador He reunido y releÃdo mis cuartillas —quién sabe si para convencerme que no las escribà en un manicomio—. Ahora estoy completamente solo. El otoño se acerca, las hojas amarillean. Permanezco en esta melancólica y pequeña ciudad —¡qué tristes son las pequeñas ciudades alemanas!— y en lugar de reflexionar en lo que conviene hacer, vivo bajo la influencia de sensaciones apenas extinguidas, de recientes recuerdos, como un objeto ligero arrastrado por el viento…
Se me antoja, a veces, que continúo siendo juguete del viento y que de un momento a otro me empujará con fuerza, me hará perder el equilibrio, el sentido de la medida, y girar indefinidamente…