El Jugador
El Jugador Verás mujeres como no has visto nunca. Escucha…
—Si te doy cincuenta mil francos, ¿qué me quedará?
—Et cent cinquante mille francs, que olvidabas. Además, consiento en vivir en tu habitación un mes o dos, que sais-je? Nosotros, seguramente, gastaremos en dos meses esos ciento cincuenta mil francos.
Tu vois, je suis bon enfant, te prevengo, mais tu verras des étoiles.
—¿Cómo, todo en dos meses?
—¡Claro! ¿Eso te asusta? Ah, vil esclavo. No sabes que un solo mes de tu vida vale más que la existencia entera. Un mes y a près le déluge! Mais tu ne peux comprendre, va! ¡Vete, no mereces eso! Aïe! que fais-tu?
En aquel momento tenÃa el otro pie en mi mano y, no pudiendo resistir la tentación lo besé. Lo retiró vivamente y me dio algunos golpecitos en la cara. Finalmente, me despidió.
—Eh bien, mon outchitel, te espero si quieres; me voy dentro de un cuarto de hora —gritó.