El Jugador
El Jugador Racine puede parecer a usted preciosista, amanerado y perfumado, y le costará trabajo leerle. A mà también me parece preciosista, amanerado, perfumado, incluso ridÃculo, desde cierto punto de vista; pero es encantador, Mr. Astley, y, además, tanto si lo queremos como si no, un gran poeta. El francés tipo, es decir, el parisien, se ha formado en el molde de la elegancia, mientras que nosotros éramos todavÃa una especie de osos desgarbados. La revolución heredó a la nobleza.
Ahora el francés más obtuso puede tener modales, procedimientos, expresiones, y hasta ideas de una forma sorprendentemente elegante, sin que para ello intervenga su voluntad, su alma o su corazón. Todo eso le ha sido transmitido por herencia. Pero pueden ser frÃvolos e incluso viles hasta el último extremo.
Sepa usted que no existe criatura más confiada y más franca que una joven rusa, buena, inteligente y sencilla. Un Des Grieux, en cualquier forma que se presente, puede ganar su corazón fácilmente. Tiene elegancia, Mr. Astley, y la joven toma aquella elegancia por su propia alma, por la forma natural de su alma y de su corazón, y no como vestimenta heredada.