El Jugador
El Jugador —En el hecho de que la facultad de adquirir constituye, a través de la historia, uno de los principales puntos del catecismo de las virtudes occidentales. Rusia, por el contrario, se muestra incapaz de adquirir capitales, más bien los dilapida a diestro y siniestro. Sin embargo, nosotros, los rusos, tenemos también necesidad de dinero —añad×, y por consiguiente, recurrimos con placer a procedimientos tales como la ruleta, donde uno se puede enriquecer de pronto, en unas horas, sin tomarse ningún trabajo.
Esto nos encanta, y como jugamos alocadamente… perdemos casi siempre.
—Eso es verdad… en parte —aprobó el francés con aire de suficiencia.
—No; eso no es verdad, y deberÃa sentirse avergonzado de hablar asà de nuestros compatriotas —intervino el general con tono impresionante.
—PermÃtame —le respond×, se puede discutir qué es más vil: la extravagancia rusa o el procedimiento germánico de amasar fortunas con el sudor de la frente.
—¡Qué idea tan absurda! —exclamó el general.
—¡Qué idea tan rusa! —exclamó el francés.
Yo reÃa y me morÃa de ganas de hacerles rabiar.