El Jugador
El Jugador Presumo que hubo ayer noche una discusión borrascosa con el francés. Estuvieron encerrados mucho tiempo, hablando acaloradamente. Al salir, el francés parecÃa estar furibundo, y esta mañana, muy temprano, ha visitado de nuevo al general, sin duda para reanudar la conversación de la vÃspera.
Al enterarse de mis pérdidas el francés me hizo observar, con malicia, que era preciso ser más prudente.
—Aun cuando hay numerosos jugadores entre los rusos —añadió no sé con qué intención—los rusos no me parecen capaces para el juego.
—Pues yo —repliqué—estimo que la ruleta no ha sido inventada nada más que para los rusos.
Como el francés sonreÃa desdeñosamente, le dije que la verdad estaba de mi parte. Al aludir a los rusos como jugadores, les censuraba más bien que alababa, y, por lo tanto, se me podÃa creer.
—¿En qué funda usted su opinión? —preguntó el francés.