El Jugador
El Jugador —¡Sea! ¡Basta! ¡No es necesario que responda! —exclamé, extrañamente emocionado, y, sin saber por qué, pensaba: ¿cómo y cuándo Paulina ha podido elegir a Mr. Astley como confidente? En estos últimos tiempos, pasaba largos dÃas sin ver a Mr. Astley. Paulina ha sido siempre para mà un enigma… y en el momento en que me disponÃa a contar la historia de mi amor a Mr. Astley, quedé estupefacto al ver que no podÃa decir nada preciso y positivo acerca de mis relaciones con ella. Por el contrario, todo me parecÃa fantástico, extraño, inverosÃmil.
—Está bien, está bien; estoy desconcertado y hay muchas cosas de las que aún no puedo darme cuenta —continué, casi sin aliento—. Por otra parte, es usted un excelente hombre. Ahora se trata de otro asunto, en el que le pido no su consejo, sino su opinión.