El Jugador
El Jugador —¿Entonces, la señorita Blanche? —exclamé con impaciencia.
HabÃa sentido, de pronto, la esperanza de saber algo acerca de la señorita Blanche.
—Yo creo que la señorita Blanche tiene, ahora, un interés particular en evitar cualquier encuentro desagradable y, lo que es peor… escandaloso.
—¡Eh, eh!
—Hace dos años la señorita Blanche estaba aquÃ, en Ruletenburg, en plena temporada. Yo me hallaba aquà también. En aquel tiempo, la señorita Blanche no se llamaba señorita de Cominges, ni tampoco la acompañaba entonces su madre de ahora, la señora viuda de Cominges. Al menos no se hablaba jamás de ella. Des Grieux tampoco estaba aquÃ. Estoy persuadido de que no son parientes, que no se han conocido hasta hace poco. Des Gricux es un marqués de nuevo cuño, se le ha concedido el tÃtulo en fecha reciente; cierta circunstancia me permite afirmarlo. Incluso lo ha adoptado también recientemente. Conozco aquà a alguien que le ha conocido usando otro nombre.
—Pero él, positivamente, cuenta con muy buenas relaciones.