La mansa

La mansa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Lo recuerdo, no he olvidado nada! Cuando se fue, me decidí de pronto. Ese mismo día hice las últimas pesquisas y me enteré de todo lo que me quedaba por saber, hasta de los detalles más íntimos de su vida presente; los secretos de su vida anterior los conocía por Lukeria, que entonces estaba a su servicio y a la que había sobornado unos días antes. Esos detalles eran tan terribles que no entiendo cómo había sido capaz de reírse poco antes y de interesarse por las palabras de Mefistófeles, cuando vivía en medio de tales horrores. Pero ¡así es la juventud! Eso pensé entonces de ella con orgullo y alegría, porque había en su actitud grandeza de ánimo: «Aunque me encuentre al borde del abismo, las grandiosas palabras de Goethe siguen resplandeciendo para mí». Los jóvenes siempre tienen grandeza de ánimo, aunque sea una pizca y no siempre la encaucen en la buena dirección. Estoy hablando de ella, solo de ella. Y lo principal es que ya entonces la consideraba mía y no dudaba de mi poder. Y, ¿saben ustedes?, es un pensamiento de lo más voluptuoso, cuando ya no se duda.

Pero ¿qué estoy haciendo? Si sigo así, ¿cómo voy a concentrar mis ideas en un punto? Vamos, vamos. ¡Eso no es lo importante, Dios mío!



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker