Los demonios
Los demonios Primero se pasó por su casa y, con mucha cautela, sin precipitarse, se puso a hacer el equipaje. Se marchaba a las seis de la mañana, en el tren expreso. Este expreso tan madrugador solo venía una vez a la semana y lo habían puesto en servicio recientemente, por el momento solo a prueba. Si bien Piotr Stepánovich había comunicado a los nuestros que por un tiempo iba a viajar por el distrito, sus intenciones, como se comprobó después, eran muy diferentes. Cuando terminó con el equipaje, ajustó las cuentas con su patrona, que ya estaba avisada con antelación, y se dirigió en un coche de alquiler a casa de Erkel, que vivía cerca de la estación. Y a continuación, a eso de la una de la madrugada, fue a casa de Kiríllov, donde entró, una vez más, por el acceso secreto de Fedka.