Los demonios
Los demonios Dos meses más tarde, en Suiza, sufrà un ataque de esa misma pasión furiosa e impulsiva que ya me habÃa atacado otras veces. Tuve la terrible tentación de cometer un nuevo crimen; en esta ocasión, el de bigamia (puesto que por entonces ya estaba casado). Pero logré evitarlo gracias al consejo de cierta joven a la que le habÃa confiado prácticamente todo, incluso que no la amaba, sino que tan solo la deseaba ardientemente y que jamás podrÃa yo amar a nadie. Además, ese nuevo crimen no me habrÃa librado de Matriosha.