Los demonios

Los demonios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo V. Vísperas del festejo

I

La fecha del festejo ideado por Yulia Mijáilovna en beneficio de las institutrices de nuestra provincia ya había sido fijada y aplazada varias veces. A su alrededor revoloteaban, invariablemente, Piotr Stepánovich, Liamshin, aquel modesto funcionario que en otros tiempos solía visitar a Stepán Trofímovich y que de repente había caído en gracia en casa del gobernador por saber tocar el piano, y a quien utilizaban como recadero, también Liputin, con quien Yulia Mijáilovna contaba como redactor de un futuro periódico provincial independiente, algunas damas y damiselas y, por último, el propio Karmazínov, que, aunque no revoloteaba, había anunciado bien alto y con aire satisfecho que sorprendería gratamente a todo el mundo cuando dieran comienzo las cuadrillas literarias. Había surgido un número colosal de suscriptores y donantes, la flor y nata de nuestra sociedad; pero también había sitio para los menos selectos, siempre y cuando se presentaran con dinero. Yulia Mijáilovna comentó que en ocasiones es preciso admitir la mezcla de clases sociales, pues, de otro modo, «¿quién iba a educarlos?». Se constituyó un comité doméstico informal, al que se encomendó que el festejo fuese democrático. El extraordinario número de suscripciones incitaba al dispendio; se pretendía hacer algo prodigioso: de ahí los sucesivos aplazamientos. Aún no estaba decidido dónde se iba a dar el baile, si en la enorme mansión de la decana de la nobleza, que estaba dispuesta a cederla para ese día, o en casa de Varvara Petrovna, en Skvoréshniki. Skvoréshniki quedaba un poco lejos, pero muchos miembros del comité insistían en que allí estarían «más a sus anchas». La propia Varvara Petrovna estaba deseosa de que eligiesen su casa. Cuesta entender por qué esta mujer tan orgullosa adulaba a Yulia Mijáilovna. Seguramente le agradaba que ésta, a su vez, se humillara, o poco menos, ante Nikolái Vsévolodovich y se mostrara más atenta con él que con nadie. Insisto: Piotr Stepánovich no se cansaba de repetir una y otra vez en casa del gobernador la idea, que ya había dejado caer anteriormente, de que Nikolái Vsévolodovich tenía unos vínculos misteriosos con los círculos más secretos y muy probablemente había venido a la ciudad con alguna misión.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker