Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —¿El amor que lo hace todo? He aquí otro problema..., ¡y qué problema! Mire: yo amo de tal modo a la humanidad, que, aunque usted no lo crea, he pensado a veces en abandonarlo todo, incluso a Lise, y convertirme en hermana de la Caridad. Cierro los ojos, pienso, sueño, y en esos momentos me asiste una fuerza invencible. Ninguna herida, ninguna llaga purulenta me inquietará: las lavaré con mis propias manos y seré una enfermera presta a besar las úlceras de los pacientes.
—No es poco que haya tenido tales pensamientos. Algún día realizará usted, por obra del azar, una buena acción.