Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Sin embargo, no miento; te estoy diciendo la pura verdad. Por desgracia, la verdad no es casi nunca ingeniosa. Advierto que esperas de mi cosas grandes, tal vez hermosas. Lo siento, pero yo sólo doy lo que puedo dar.
—¡Basta de filosofÃas, asno!
—¿Crees que puedo filosofar teniendo todo el costado derecho casi paralizado por el reuma? He ido a la consulta de la facultad de medicina. Allà hay médicos que dan magnÃficos diagnósticos y explican perfectamente las enfermedades, pero son incapaces de curar. Un estudiante entusiasta me dijo: «Si se muere, sabrá usted con exactitud cuál es la enfermedad que padece.» Tienen la mania de enviar a los enfermos a los especialistas. «Nosotros nos limitamos a diagnosticar. Vaya a ver a Fulano y él lo curará.» Ya no se encuentran médicos que traten todas las enfermedades, como los que habÃa antes. Ahora sólo hay especialistas que utilizan la publicidad. Si uno está enfermo de la nariz, te envÃan a un gran especialista de la capital francesa. Éste le examina la nariz y le dice: «Sólo le puedo curar la fosa nasal derecha, pues las fosas nasales izquierdas no entran en mi especialidad.