Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Estaba atormentado. PretendÃa atenuar la falta de su hermano diciéndome que él tampoco querÃa a su padre y que incluso deseaba su muerte. Tiene un exceso de conciencia, y ésta es la causa de sus sufrimientos. No tenÃa secretos para mÃ. VenÃa a verme a diario, porque soy su única amiga. SÃ, tengo el honor de ser su única amiga —repitió en un tono de reto, con los ojos brillantes—. Fue dos veces a visitar a Smerdiakov. Un dÃa me dijo: «Si no fue mi hermano quien mató a mi padre si fue Smerdiakov, acaso sea tambien yo el culpable, pues Smerdiakov sabÃa que yo no querÃa a mi padre y acaso supusiera que deseaba su muerte.» Entonces le mostré esta carta y él quedó completamente convencido de la culpa de su hermano. Estaba aterrado; no podÃa soportar la idea de que su propio hermano fuera un parricida. Desde hace una semana está trastornado por estas inquietudes.
DesvarÃa, le han oÃdo hablar solo por la calle. El doctor que traje de Moscú lo reconoció anteayer y me dijo que estaba al borde de una grave perturbación mental. ¡Y todo por culpa de ese monstruo! El suicidio de Smerdiakov ha sido para él el golpe de gracia. ¡Todo a causa de ese mal hombre al que pretende salvar!