Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov ¿quién ha cometido el crimen? No se puede sospechar de nadie más. Señores del jurado, ¿es esto cierto? ¿De veras no existe ningún otro posible asesino? El ministerio público ha citado a todos los que estaban, o estuvieron de paso, en la casa del crimen aquella noche. Éstos fueron cinco. Tres de las cinco personas deben quedar al margen de toda sospecha, lo reconozco: la víctima, el viejo Grigori y la esposa de éste. Por lo tanto, sólo quedan Karamazov y Smerdiakov. El señor fiscal ha exclamado patéticamente que el acusado ha denunciado a Smerdiakov como ultimo recurso, y que si hubiera existido una sexta persona, o solamente la sombra de ella, mi cliente se habría apresurado a acusarla. ¿Pero qué nos priva, señores del jurado, de razonar a la inversa? Tenemos enfrentados a dos individuos: el acusado y Smerdiakov. ¿Qué me impide afirmar que se acusa a mi cliente como último recurso? Pues se le acusa porque se ha excluido por anticipado a Smerdiakov de toda sospecha. En verdad, los únicos que han señalado a Smerdiakov como posible culpable han sido el acusado, sus dos hermanos y la señorita Svietlov. Pero hay otros testigos: la confusa emoción suscitada en la sociedad por ciertas sospechas, un vago rumor, una especie de ansiosa espera. Y también la coincidencia de ciertos hechos. Primero ese ataque de epilepsia que sufre Smerdiakov precisamente el día del crimen y que el ministerio público ha tenido que detenerse a justificar. Después el repentino suicidio de este sirviente el día antes de celebrarse el juicio. Y, en fin, la declaración, no menos inesperada, del hermano del acusado, que.considera a éste culpable y, de pronto, trae los tres mil rublos y afirma que el asesino es Smerdiakov. Estoy convencido, señores del jurado, de que Iván Fiodorovitch es en estos momentos un enfermo mental, y sé que su declaración puede ser una tentativa desesperada, concebida en un momento de delirio, de salvar a su hermano, achacando las culpas a un difunto.