Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov »¿Pero se ha cometido realmente este crimen que acabamos de describir, que acabamos de aceptar sin creer en él? Señores del jurado, si condenamos al acusado, él se dirá: «Estas personas no han hecho nada por mí, por educarme, por instruirme, por mejorar mi modo de ser, por hacerme hombre; me han negado su ayuda. Y ahora quieren enviarme a presidio. Estamos, pues, en paz: no debo nada a nadie. Son crueles; también lo seré yo.» Esto es lo que se dirá, señores del jurado. Les aseguro que, si lo declaran culpable, sólo conseguirán descargar su conciencia y procurarle una satisfacción, ya que, lejos de sentir remordimiento, maldecirá a la víctima de su crimen. Con este proceder, haréis imposible la remisión del culpable, que conservará su maldad y su ceguera hasta el fln de sus días. En cambio, si quieren ustedes infligirle el más duro castigo que puedan imaginar y al mismo tiempo regenerarlo para siempre, descarguen sobre él todo el peso de su clemencia. Entonces lo verán estremecerse y le oirán preguntarse: