Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Amigos míos, vamos a separarnos. Permaneceré todavía algún tiempo con mis hermanos. Uno de ellos partirá pronto en un convoy de deportados; el otro morirá, sin duda. Yo me marcharé de esta ciudad, seguramente para mucho tiempo. O sea que vamos a separarnos. Convengamos aquí, junto a la peña de Iliucha, no olvidarlo jamás y acordarnos siempre unos de otros. Aunque estemos veinte años sin vernos y cualquiera que sea nuestro futuro, debemos recordar el momento en que hemos enterrado a nuestro querido Iliúcha, a ese compañero al que apedreasteis un día y después disteis todo vuestro afecto. Era un muchacho magnífico, un corazón bondadoso y valiente, que tenía el sentimiento del honor y se rebeló valerosamente contra la ofensa inferida a su padre. Debemos recordarlo toda la vida; tanto si alcanzamos una alta posición y se nos tributan grandes honores, como si caemos en el más triste infortunio. En ningún caso debemos olvidar este momento en que hemos otorgado nuestro amor a un ser ejemplar..., este momento en que tal vez nos hemos mostrado mejores de lo que somos...