Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov Esta vez, Aliocha fue recibido por la señora Khokhlakov, que estaba atareadisima. La crisis de Catalina Ivanovna había terminado con un desvanecimiento, seguido de una profunda extenuación. En aquel momento estaba delirando, presa de alta fiebre. Se había enviado en busca de sus tías y el doctor Herzenstube. Éstas habían llegado ya. La enferma yacia sin conocimiento. En torno de ella reinaba una ansiosa expectación.
Mientras explicaba todo esto, la dama tenía una expresión grave a inquieta. «Es algo serio; esta vez es algo serio», repetía a cada palabra, como si nada de lo que había ocurrido anteriormente tuviera importancia alguna. Aliocha la escuchaba con visible pesar. Quiso contarle su aventura con el capitán, pero ella le interrumpió en seguida. No podía escucharle; se tenía que marchar. Le rogó que, entre tanto, hiciera compañia a Lise.
