Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —¿Y el prisionero no dice nada? ¿Se contenta con mirarlo?
—SÃ, lo único que puede hacer es callar. El anciano es el primero en advertirle que no tiene derecho a añadir una sola palabra a las que pronunció en tiempos ya remotos. Éste es tal vez, a mi humilde juicio, el rasgo fundamental del catolicismo romano: «Todo lo transmitiste al papa: todo, pues, depende ahora del papa. No vengas a molestarnos, por lo menos antes de que llegue el momento oportuno.»
Tal es su doctrina, especialmente la de los jesuitas. Yo la he leÃdo en sus teólogos.
»—¿Tienes derecho a revelarnos uno solo de los secretos del mundo de que vienes? —pregunta el anciano, y responde por Él—: No, no tienes este derecho, pues tu revelación de ahora se añadirÃa a la de otros tiempos, y esto equivaldrÃa a retirar a los hombres la libertad que Tú defendÃas con tanto ahÃnco sobre la tierra.