Memorias del subsuelo
Memorias del subsuelo —¿Por qué has venido? ¡Respóndeme! ¡Contesta! —grité fuera de m×. Mira, yo mismo te lo voy a decir. Has venido porque aquel dÃa te dije paroles touchantes.Te enterneciste, y hoy quieres oÃr más palabras enternecedoras. Pero has de saber que aquel dÃa me burlaba de ti. Y hoy me sigo burlando. ¿Por qué tiemblas? ¡SÃ, me burlé de ti! Me habÃan insultado durante la cena los mismos que llegaron a tu casa antes que yo. Fui allà para vengarme de uno de ellos, de un oficial, pero no me fue posible: ya se habÃan marchado. TenÃa que descargar mi irritación sobre alguien; apareciste tú en aquel momento, y me vengué en ti, me reà de ti. Me humillaron y quise demostrar mi superioridad ante alguien. Esto fue lo que ocurrió. Pero tú creÃste que yo habÃa ido allà sólo para salvarte. ¿No es asÃ? ¿Verdad que te lo imaginaste?
Estaba seguro de que Lisa era incapaz de comprender con todo detalle lo que estaba diciendo, pero captarÃa lo esencial. Asà ocurrió. Se puso pálida como la cera y trató de hablar. Sus labios se torcieron como en una mueca de dolor. Luego se desplomó en su silla como si hubiera recibido un hachazo. Siguió escuchándome con la boca abierta y los ojos inmóviles, temblando de miedo. El cinismo, el atroz cinismo de mis palabras la habÃa aniquilado.