Nietochka Nezvanova
Nietochka Nezvanova Desde nuestro aposento se descubría la mitad de la ciudad. Vivíamos bajo el tejado de una inmensa casa de seis pisos. Todo nuestro mobiliario consistía en los restos de un diván de gutapercha lleno de polvo, cuya crin se salía; una mesa de pino blanco, dos sillas, el lecho de mi madre; en un rincón, un pequeño armario abarrotado de cosas heteróclitas, una cómoda desvencijada y un biombo de papel destrozado.