Pobre gente
Pobre gente ¡Oh, quién fuera un ave, un ave de rapiña!
Etcétera. Luego vienen también otros pensamientos distintos, pero… ¡le hago gracia de ellos! Pero dígame, Varvara Aleksiéyevna: ¿adónde iba usted esta mañana? Aún no había salido para la oficina, cuando ya atravesaba usted, tan pizpireta, el portal, y como un pajarillo de primavera había dejado su nidito. ¡Y cómo se me alegró el corazón al verla! ¡Ah Várinka, Várinka! ¡No se aflija usted! Las lágrimas no quitan las penas, créame a mí, que harto lo sé, y por experiencia propia. Ahora lleva usted una vida muy alegre y distraída, y también está mejor de salud. Bueno…, pero a todo esto, ¿qué hace su Fiodora? ¡Ah y qué buena es la pobre! ¡Usted debería escribírmelo todo con todos sus detalles, Várinka, cómo se lleva usted con ella y si está usted contenta del todo! ¡Fiodora es a veces algo gruñona, pero usted no se lo debe tomar en cuenta, Várinka! ¡Dios sea con ella! A pesar de todo, es un alma de Dios.