Pobre gente
Pobre gente ¡No sé lo que pasó por mí al contarme Fiodora que lo habían encontrado a usted ebrio en la calle y que la Policía había tenido que conducirlo a su casa! Me quedé de una pieza…, y eso que ya me había yo figurado algo extraordinario, puesto que llevaba usted cuatro días sin aparecer. Pero ¿no ha pensado usted, Makar Aleksiéyevich, en lo que habrán de decir sus superiores cuando conozcan la verdadera razón de su falta a la oficina? Dicen que todo el mundo se ríe a costa de usted, y nadie ignora ya nuestras relaciones, y que sus vecinos de usted me hacen a mí también objeto de sus burlas. ¡No se preocupe usted, Makar Aleksiéyevich; esté tranquilo, por lo que más quiera!
Me trae también muy inquieta ese otro lance suyo con aquel oficial… No he podido enterarme bien, sino sólo por un rumor cogido al vuelo. Le ruego me explique en qué paró la cosa.