Crimenes celebres. Los Borgia
Crimenes celebres. Los Borgia Y a cada nombre que Savonarola pronunciaba lentamente con los ojos fijos en el moribundo, éste respondÃa con un gemido que evidenciaba cuán fiel era la memoria del monje. Al final, cuando éste hubo acabado:
—¿Y creéis, padre —preguntó Lorenzo con un acento de duda— que pecados y crÃmenes, todo me lo perdonará Dios?
—Todo —dijo Savonarola— pero bajo tres condiciones.
—¿Cuáles? —preguntó el moribundo.
—La primera —dijo Savonarola— es que deberás tener entera fe en el poder y la misericordia de Dios.
—Padre —respondió Lorenzo con entusiasmo— siento esa fe en lo más profundo de mi corazón.
—La segunda —dijo Savonarola— es que devolverás las propiedades ajenas que tan injustamente has confiscado y retenido.
—¿Tendré tiempo para ello, padre? —preguntó el moribundo.
—Dios te lo concederá —respondió el monje.
Lorenzo cerró los ojos como para reflexionar mejor y, tras un instante de silencio:
—SÃ, padre, lo haré —contestó.
—La tercera —retomó Savonarola— es que le devolverás a la República su primitiva independencia y su antigua libertad.