De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Madrid, 10 de octubre de 1846.
¿Adivina usted lo que traje, Madame, de mi doble excursión al mercado y a la embajada? ¡Traje a Giraud y Desbarolles!
En medio de la calle Mayor, en un momento en que soñaba, no quiero decirle con quién, Madame, pero en fin, en un momento en que tenÃa un hermoso sueño, sentà que mi coche se detenÃa de golpe y con una sacudida. Al mismo tiempo vi aparecer en cada una de mis portezuelas dos cabezas bronceadas y barbudas. Cuando yo sueño, sueño bien, es decir que olvido por completo la realidad en beneficio del sueño. Me desperté pues sobresaltado y, a la vista de estas dos formidables cabezas fijadas sobre unos cuerpos vestidos a la española, me creà en medio de algún bosque espeso o de alguna profunda garganta, emboscado por bandidos. Busqué instintivamente mis pistolas. Tengo magnÃficas pistolas de seis tiros, Madame, pero no habÃa creÃdo necesario llevarlas conmigo para ir al mercado y a la embajada. Asà que no las encontré.
