De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Fue entonces, Madame, que por primera vez acudió a mi mente una idea sublime, la de confeccionar una ensalada sin aceite y sin vinagre. Por cierto, si tuviese yo una pizca de especulador, habrÃa sido una buena ocasión de solicitar una patente de invención, y una vez obtenida esa patente, hacer fortuna explotándola en España o exportándola a Italia. Pero, ¡ay!, usted sabe, el talento comercial fue olvidado en el momento de mi bautismo, y como esas hadas celosas de las otras hadas que persiguen a los prÃncipes y princesas de Perrault, ese maldito talento no sólo no me protege en lo más mÃnimo sino que me persigue.
Diré pues pura y simplemente a mis colegas los viajeros cómo se hacen ensaladas sin aceite y sin vinagre, contentándome, en lugar del tÃtulo de especulador enriquecido, con el de benefactor de la humanidad. La ensalada sin aceite y sin vinagre se hace con huevos frescos y limón. Esta operación de condimentado preocupó enormemente al maestre Calisto Burguillos, que pareció poner tal interés en el asunto, que arranqué la ensaladera de manos de Giraud en el momento en que acometÃa sobre ella por tercera vez, e hice llevar las últimas hojas sobrevivientes a nuestro anfitrión. Le agregué un fragmento de omelette preparada por mÃ.