De Paris a Cadiz

De Paris a Cadiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señores —dije—, tiene que haber pasado algo. No hemos notado ningún otro accidente del terreno aparte del pequeño montículo que pasamos hace unos tres cuartos de hora; sin embargo, hace tres cuartos de hora que no se ve luz alguna. Creo que sería sensato detenernos.

Nos detuvimos obligando a las mulas a dar una pirueta.

La luna era de una maravillosa serenidad; no se oía ruido alguno en aquella inmensa landa, a no ser el ladrido lejano de un perro que velaba en alguna granja aislada. Las mulas agitaban sus orejas con inquietud, y parecían oír alguna cosa que nosotros no podíamos oír. De pronto un estremecimiento imperceptible pasó junto con el viento. Era como el vago eco de una voz humana perdida en el espacio.

—¿Qué es eso? —pregunté.

Aunque no habían podido distinguir nada definido, Alexandre y Achard habían percibido algo así como un sonido. Permanecimos inmóviles y silenciosos como se está mientras se espera un acontecimiento inesperado. Pasaron algunos segundos, luego el mismo estremecimiento llegó hasta nosotros, pero esta vez más distinto y más perceptible. Era como un grito de socorro. Redoblamos la atención. Finalmente oímos distintamente mi nombre pronunciado por una voz que se acercaba más y más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker