De Paris a Cadiz

De Paris a Cadiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XVI

Jaén, 26 de octubre.

¡Oh Parador de la Costurera! ¡Oh, preciosa reunión de Manoeli, que tan bien pintó y engrandeció nuestro amigo Achard, y que yo intenté pintar y engrandecer tras él! ¡Oh, morada tan deseada, cuyas habitaciones frías nos parecieron tan tibias, cuyos pollos flacos nos parecieron tan tiernos! ¡Célebre Parador, al que prometería una inmortalidad semejante a aquella que don Quijote le valió a Puerto Lápice, si fuera yo Miguel de Cervantes! Parador que tuvo la honra de albergar bajo el alero izquierdo del gran patio al famoso coche verde y amarillo despedazado por las rocas del precipicio de Villa-Mejor. ¡Que tu recuerdo permanezca en la memoria de mis compañeros así como permanece en la mía!

No crea en absoluto, Madame, que esto sea una de esas invocaciones poéticas destinadas a abrir un canto de alguna Ilíada cómica. No, en verdad; es la expresión de un sentimiento de gratitud del que mi corazón tiene necesidad de desahogarse. En efecto, si en ciertos momentos uno se apega a los lugares que nos han visto sufrir, ¿por qué no veneraríamos aquéllos que nos han visto respirar después del sufrimiento?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker