De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz La mano no tomó la llave, Madame, y sin embargo los moros, para mi desesperación superlativa, fueron expulsados de Granada; asà que nos atendremos, si le parece bien, a la primera explicación. Debajo de esta puerta hay un altar consagrado a la Virgen. Fue ante este altar donde se pronunció la primera misa, después de la conquista de Fernando, lo que ocurrió justo en el momento en que el rey Boabdil lanzaba a lo alto de la montaña ese suspiro que hizo que se diera a la montaña el nombre de Suspiro del Moro. A ese suspiro y a las lágrimas que lo acompañaban respondió su madre: «Lloras a Granada como una mujer, porque no has sabido defenderla como un hombre».