De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz ¿Recuerda, Madame, que le rogué un día no perder de vista cierto coche verde y amarillo, al que usted tuvo a bien seguir con su mirada hasta el momento en que volcamos con él? ¿Verdad que lo recuerda? ¡Y bien!, le ruego ahora que no pierda de vista la casa Contreras. En mi próxima carta sabrá a qué se debe esta recomendación.
Acepte usted, etc.