De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Granada, 28 de octubre de 1846.
Nos quedaba por visitar la parte más curiosa de Granada, tal vez, las Cuevas. Las Cuevas, o las grutas, es el barrio de los gitanos. En toda España, Madame, es decir, en todas las ciudades de España donde hay gitanos, esos gitanos tienen un barrio propio. Resulta difícil hacer comprender la repulsión que existe entre los españoles respecto de los gitanos, y el odio que existe entre los gitanos respecto de los españoles.
En Granada, tal repulsión de una parte y odio de la otra son tal vez más acentuados que en ninguna otra región. Rara vez un gitano va a Granada; rara vez un español sale de Granada para visitar el barrio de los gitanos. Este barrio está completamente fuera de la ciudad, al otro lado del Genil. Desde lo alto del Generalife, donde se lo divisa en toda su extensión, es imposible creer que una población de doce mil almas esté encerrada allí. En efecto, no se ve otra cosa que la ladera de una montaña erizada de aloes y cactos, y luego en medio de esos aloes y esos cactos, algunas bocas abiertas, tragaluces de las cavernas donde se refugiaron estos parias de Occidente. Cada tanto, un ligero hilo de humo azulado, que asciende verticalmente en medio del aire rubio que acaricia la montaña, indica una habitación subterránea.