De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz Granada, este 29 de octubre.
Tal vez recuerde, Madame, que a excepción de una retirada que me atreveré a comparar a la de los diez mil, toda esta historia de la terraza de Granada quedó sin desenlace. Le conté todas las preocupaciones de nuestro pobre Couturier, las esmeradas visitas de los señores escribanos y las diversas evaluaciones realizadas por ellos de los perjuicios causados por el guijarro rojo en el ojo izquierdo de Alexandre. El menos agradable de estos escribanos, pero con toda seguridad el más retorcido, se habÃa instalado, a pesar de nuestras demandas, y casi dirÃa a pesar de nuestras amenazas, en nuestro domicilio; y, clavado a una silla, incrustado ante una mesa, escribÃa, escribÃa, escribÃa, interrumpiéndose tan sólo para repetirnos, levantando sus anteojos verdes por encima de sus ojos y sosteniéndolos entre sus cejas ausentes y su pelo amarillo: