De Paris a Cadiz

De Paris a Cadiz

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Muy bien!

—Con el perdón del señor, no es muy bien, sino muy mal lo que debería decir; ya que cuando caigo sobre mi cabeza, no queda nada en mis bolsillos.

—¡Ah, desgraciado!, ha perdido la pistola.

—¡Oh, señor, lo comprende! —exclamó Paul satisfecho.

—Sí, señor, la he perdido —continuó con voz acariciadora.

—¡Cómo!, ¡perdida la pistola! —exclamaron veinte voces.

—¡Perdida! —repitió Paul saludando con modestia y abriendo la palma de las manos en signo de adhesión.

—¡Y dice usted que la ha perdido! ¿Dónde?

—A un cuarto de legua de Alcalá.

—¿Está seguro?

—Seguro, señor. La tenía un cuarto de hora antes de caer; diez minutos después de haber caído ya no la tenía; así que la perdí al caer.

—¡Usted se dió cuenta de que la había perdido, se dió cuenta diez minutos después de haberla perdido, y no volvió!

—¡Oh, señor!, llovía, y además hacía frío.

—Pero —dijo Maquet— quizás haya todavía alguna posibilidad de encontrar su pistola.

—¿Cómo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker