De Paris a Cadiz
De Paris a Cadiz En cuanto a usted, Madame, en lugar de entrar en las ciudades e instalarse con gran esfuerzo en alguna venta mise rabie, desplegará su tienda de campaña, como habrÃa podido hacerlo SemÃramis o Cleopatra; sus compañeros seguirán su ejemplo; algunos de sus domésticos, entretanto, prepararán el fuego, mientras que los otros irán a la ciudad a comprar las provisiones y usted se sentirá infinitamente más como en casa de cuanto lo estarÃa en la mejor de las posadas españolas. Si alguna vez regreso a España, es asà como lo haré. Todas estas reflexiones me las sugiere, Madame, la manera en que debimos pasar la noche en Castro del RÃo. Es una ciudad encantadora, Madame, en una ubicación pintoresca; pero pase por allà de dÃa, si le es posible.